De dónde viene nuestra educación: Anécdotas de los conflictos educativos durante la Colonia

Programa 8 Temporada IV Retorno a Clases: La historia de la Educación en Venezuela.

El siguiente texto es una adaptación basada en el capítulo “Orígenes de la instrucción pública en Venezuela” del libro del Dr. Arístides Rojas (1826-1894), “Orígenes Venezolanos (Historia, Tradiciones, Crónicas y Leyendas)”. 
 Es pertinente mencionar que los textos que componen el libro fueron escritos a finales del siglo XIX, sin embargo mucho de sus contenidos siguen siendo vigentes y llaman a la reflexión sobre la visión que tuvo el doctor Rojas al momento de plasmarlos en papel.

Las siguientes son una colección de anécdotas que reflejan las causas de la crisis educativa en Venezuela durante el período colonial, vale la pena resaltar, que muchos escenarios no son diferentes a los de la Venezuela del siglo XXI.

Dos escuelas. Una casa.

Como si no fuera suficiente el gran atraso de la instrucción pública colonial, había que sumar la lucha de bandos por el control de los espacios educativos; uno de los casos más notorios fue el caso de la coexistencia de dos instituciones  dentro de una misma sede: el Seminario y la Universidad.

El doctor Rojas relata en su libro que las controversias y disputas que tuvieron los dos planteles desde sus orígenes, agravó el mal existente en la educación. Fue una guerra planteada entre la ignorancia y la ilustración, los motivos que guiaron esta guerra fueron los intereses mezquinos, personalistas y de retraso. Tan grande fue la contienda que llegó a oídos del rey Carlos III, y prohibió a los obispos la injerencia en asuntos de la Universidad, provocando la definitiva separación del Seminario, en tiempos del obispo Mariano Martí en 1775. Una de las mejores recopilaciones anécdoticas de la época es la realizada por el obispo de Trícala (se han agregado saltos de párrafo para hacer más digerible la lectura, el texto original en el libro de Rojas es continuo):

La paz de que se gozaba en el largo pontificado del ilustrísimo señor Martí, vino a ser interrumpida por un suceso altamente desagradable. Es conveniente dar a conocer el personaje que lo ocasionó. El presbítero don Lorenzo Fernández de León, abogado, vino de España como Provisor del Ilustrísimo señor Balverde. No era más que bachiller en Derecho. Era sugeto (sic) de capacidad, de rectitud y justiciero, pero de un carácter fuerte y sostenido.

Quiso graduarse de licenciado en derecho canónico, y en consideración a su categoría, se le dispensó para que practicase el examen con la reserva posible, celebrándose la Tremenda nocturna en el salón de la biblioteca del seminario. Tuvo competencia con el cabildo eclesiástico, al cual entró más tarde por una prebenda; después obtuvo por oposición la Canonjía Doctoral, y últimamente la dignidad de maestre-escuela, a la cual estaba unida la Cancelaria (sic) de la universidad conforme a una cédula real.

Como Cancelario ejerció una autoridad desconocida hasta entonces: se declaró juez en las causas de los alumnos matriculados en la universidad, y tocándole presidir las Tremendas para los grados de licenciado en todas las facultades, se ingería en los argumentos, reconvenía a los doctores replicantes, etc. Llegó a hacerse tan temible, que algunos cursantes no quisieron pretender grados durante el tiempo de la Cancelaría del señor León.

El rectorado de la universidad estaba unido desde su fundación al rectorado del seminario, que era de libre nombramiento del prelado. Al crearse la Cancelaría se reservó a ésta la colación de los grados mayores de maestro, licenciado y doctor, dejándose al rector la colación de grados de bachiller, la presidencia del claustro pleno y de las fiestas religiosas de los patronos, y la visita de cátedras.

Pintura que muestra la vista de la Caracas decimonónica desde la colina de El Calvario, de fondo el majestuoso Cerro Ávila, destaca La Catedral como el edificio más alto, la educación carecía de prioridad en la agenda política colonial y republicana. Retoques digitales de David Garrido Michalczuk

Era Rector del Seminario, y por consiguiente de la Universidad, el presbítero doctor Domingo de Berroterán: por una falta que no hemos podido averiguar, fue preso en su habitación del seminario por el Cancelario señor León, y suspenso de las funciones rectorales universitarias. El vicerrector de la universidad convocó claustro pleno de maestros y doctores, para elevar queja al rey por las demasías del Cancelario. Súpolo éste, se presentó en el claustro, y con la autoridad imponente de que ya tenía dadas pruebas, trató de impedir toda resolución.

El claustro, viéndose oprimido, envió a suplicar al señor obispo viniese a contener al señor León. El ilustrísimo señor Martí se dirigió por el interior del Colegio a la puerta de la sala de la universidad, avisó el bedel la llegada de Su Señoría Ilustrísima, y el cancelario dijo con voz fuerte, “si es Doctor de esta universidad, que entre”. El señor obispo no lo era: iba como conciliador, y rechazado tan brusca y descortésmente, regresó a su palacio.

Inmediatamente salió de la sala el Cancelario a acompañar a Su Señoría, quien esquivó con desdén la compañía. Nos es muy penoso referir los tristes y deplorables resultados del desaire hecho al venerable prelado y la arbitrariedad e injusticia de la corte de España con respecto al señor obispo. Por consecuencia de este acontecimiento, separó el rey el seminario del rectorado de la universidad.”

 Una complicada herencia educativa

El doctor Rojas nos relata en su libro que otro establecimiento científico del siglo XVIII, fue el Colegio de Jesuitas fundado en 1731, por contribución del cabildo eclesiástico, dedicándose exclusivamente a la educación eclesiástica, de modo que no fue sino un nuevo seminario.

En 1767, el rey Carlos III suprimió el poder de los jesuitas, por lo que el Ayuntamiento de 1768 opinó que el plantel fuese convertido en Colegio de hijos de nobles y distinguidos de Caracas y de las provincias. También propusó que, entre los estudios que debían figurar en el nuevo instituto, debían tener preferencias las matemáticas y ciencias naturales, enseñadas por profesores hábiles. Este deseo contaba con la aprobación del gobernador José de Solano, Capitán General de Venezuela (1763 – 1771), pero solo quedó en proyecto después de la partida del célebre gobernador.

A pesar de toda la voluntad y esfuerzos de Solano, no pudo incrementar el estudio de las matemáticas (que con tanto éxito había comenzado el coronel Castro), su logro duradero fue la creación del primer instituto de señoritas que tuvo Caracas. Por real permiso de 30 de julio de 1768, el licenciado Simón Malpica, dignidad tesorero de la Catedral de Caracas, fundó el colegio de niñas educandas en una casa de su propiedad, poniendo la obra bajo la protección de la autoridad civil. El fundador llamó este colegio de “Jesús, María y José”, dedicado a educar niñas huérfanas o pobres, de edad de seis hasta quince años; inició la tarea con veinticuatro niñas que puso bajo la dirección de dos maestras que debían enseñarles labores de mano.

Rojas cita a autores que afirman que la potestad de la casa se la reservó el señor Malpica a si mismo y a quien él la encargase a futuro, donando todos sus bienes a este establecimiento, los que consistían en catorce casas, fuera de la del colegio, dentro de la ciudad de Caracas, con el valor de diecinueve mil pesos, que producían entonces una renta de seiscientos diez pesos.

Malpica muere repentinamente el 28 de septiembre de 1776, siendo Capitán general don José Carlos de Agüero, este obró de acuerdo con el ordinario eclesiástico, el provisor doctor don Gabriel José Lindo, y solicitó un sacerdote que se encargase extrajudicialmente de la casa del finado, y registrase entre sus papeles si había alguna disposición acerca del destino de sus bienes; al llevar a cabo esta tarea, encontraron inmediatamente un testamento cerrado en la forma debida, firmado el 17 de diciembre de 1761, al abrirlo sin pérdida de tiempo, encontraron que Malpica dejaba a su alma por heredera universal de sus bienes; ante lo cual tanto la autoridad eclesiástica como el Capitán General manifestaron una profunda sorpresa, de inmediato la Iglesia tomó jurisdicción de la causa mortuoria de Malpica.

El Capitán general consideró que la disposición era contradictoria con la manera de obrar de Malpica en su vida y ordenó se registrasen los archivos de las escribanías, para saber si en ellos se encontraba alguna otra disposición; y en efecto,  para suerte de muchos, se encontró la escritura de fundación y dotación de la mencionada casa de enseñanza, otorgada en 27 de junio del año de 1768 ante el escribano público y de gobierno Francisco Antonio de Paúl, conteniendo cláusulas derogatorias de cualquier otra anterior disposición, acerca del destino de sus bienes, cuya circunstancia, y la de estar dicha casa bajo la protección de la autoridad civil y magistrados seculares, obligó al dicho capitán general a exhortar al expresado Provisor, para que mandase al sacerdote encargado de la casa del difunto entregar las llaves, y que por tanto suspendiese la autoridad eclesiástica todo conocimiento en este asunto.

 

José de Solano y Bote Carrasco y Díaz, Marqués del Socorro (Zorita, provincia de Cáceres, Extremadura, 11 de marzo de 1726 - Madrid, 24 de abril de 1806), militar y político español. Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela entre 1763 y 1771; a pesar de toda su voluntad y esfuerzos por incrementar el estudio de las matemáticas en la población caraqueña, su logro duradero fue la creación del primer instituto de señoritas que tuvo Caracas. Imagen: Don José Solano y Bote, Marqués del Socorro frente a la Bahía de Santa Rosa cerca de Pensacola (Florida) en uniforme de Teniente General. Museo Naval de Madrid.

Sin embargo, el discreto provisor se negó a la solicitud del capitán general, y se estableció una reñida competencia, que terminó imponiendo la autoridad eclesiástica a la civil, y aunque el caso fue llevado ante el rey Carlos III, este prefirió preservar la influencia de la mitra de Caracas, conviniendo en que continuase el provisor siendo el administrador de la causa mortuoria y aseguramiento de los bienes del licenciado Malpica, como consta de las reales cédulas expedidas en 11 de mayo de 1769 y 19 de octubre de 1779.

La situación de los bienes de Malpica habría de complicarse con las propiedades de doña Josefa de Ponte quien, en los mismos días en que el padre Malpica solicitaba permiso para fundar un colegio de niñas, solicitaba también del monarca la licencia para fundar un colegio o convento de religiosas que se dedicaran a la educación de señoritas, para lograr el objetivo doña Josefa donó a esa obra, sus bienes y caudal. Ahora que reinaba Carlos IV, este decidió, luego de consultar con la autoridad de Caracas, reunir las donaciones Malpica y Ponte, y fundar un establecimiento de enseñanza lo más completo posible.

Como si no hubiera sido complicado todo este asunto de herencias, al poco tiempo de ordenar el proyecto, murió aquel soberano, y la autoridad eclesiástica tomó posesión de ambas donaciones, y disfrutó de su renta. Sería después de la independencia de Venezuela, cuando el Libertador Simón Bolívar estando al conocimiento del caso, en 1827, destinó los fondos mencionados al incremento de la instrucción pública. A finales del siglo XIX el gobierno nacional incorporó a las antiguas donaciones en un fondo común, de cuya renta se dedicaba a la instrucción pública, comprendiendo en ésta, escuelas, colegios, institutos y universidades. Tanto tiempo tardaron un par de propósitos en servir a la población venezolana.

About David Alexander Garrido Michalczuk
David Alexander Garrido Michalczuk, es Ingeniero en Electrónica graduado en el Instituto Universitario de las Fuerzas Armadas Nacionales (IUPFAN) y Chef de Cocina Internacional, graduado de High Training Educational Institute (HTEI), obtuvo su certificado de Locución en la Universidad Central de Venezuela (UCV), además de ser certificado como Productor Nacional Independiente por el MINCI, con el número 20.007. Ha sido webmaster de varios sitios webs educativos e informativos. Actualmente es Director Ejecutivo y profesor a dedicación exclusiva de la escuela de cocina High Training Educational Institute HTEI. Fue cofundador de La Taguarita del Sabor y uno de los conductores de la 1ra Temporada del programa; actualmente es productor y conductor de la 4° temporada. Además coordina el trabajo de producción y venta del sitio web lataguaritadelsabor.com

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