De dónde viene nuestra educación: Comparando los diversos sistemas educativos de la Colonia

Programa 8 Temporada IV Retorno a Clases: La historia de la Educación en Venezuela.

El siguiente texto es una adaptación basada en el capítulo “Orígenes de la instrucción pública en Venezuela” del libro del Dr. Arístides Rojas (1826-1894), “Orígenes Venezolanos (Historia, Tradiciones, Crónicas y Leyendas)”. 
 Es pertinente mencionar que los textos que componen el libro fueron escritos a finales del siglo XIX, sin embargo mucho de sus contenidos siguen siendo vigentes y llaman a la reflexión sobre la visión que tuvo el doctor Rojas al momento de plasmarlos en papel.

El estado de la educación científica colonial en Venezuela no era el mismo que el de las colonias de la América española. Mientras que en Venezuela no se conocían las ciencias exactas, ni las ciencias naturales, y la química y la física no tenían adeptos, en algunas de las otras se habían formado núcleos de hombres competentes, a cuyas luces el espíritu científico cosechaba abundantes frutos. Tales centros de formación florecieron desde el siglo XVI, tanto en México como en Nueva Granada, Perú y Ecuador. Humboldt escribió que desde fines del reinado de Carlos III y durante el reinado de Carlos IV, el estudio de las ciencias naturales había hecho grandes progresos no sólo en México, sino también en todas las colonias españolas.

El estudio de las Bellas Artes existió en el México colonial, y las rentas de su Academia llegaron a veinticuatro mil quinientos pesos, repartidos de la siguiente manera: el Gobierno pagaba doce mil; el Cuerpo de mineros mexicanos, cinco mil; y el Consulado, más de tres mil. Humboldt afirmaría al observar la situación: “No puede negarse el influjo que ha tenido este establecimiento en formar el gusto de la nación; haciéndose esto visible, más principalmente, en la regularidad de los edificios, en la perfección con que se cortan y labran las piedras, en los ornatos de los capiteles y en los relieves de estuco”. El explorador alemán se quedó admirado al ver los edificios de México, muchos de ellos de valor de trescientos mil pesos, los cuales podrían figurar, a su parecer, en las mejores calles de París, Berlín y San Petersburgo. La arquitectura y la escultura estuvieron en México a la altura de los adelantos europeos.

El Observatorio de Bogotá, primero de Sudamérica, muestra notable del avance de la educación matemática en el virreinato de la Nueva Granada. Fuente: http://www.skyscraperlife.com/city-versus-city/74227-monumentos-lima-vs-bogota-vs-quito-8.html

El estudio de la Botánica no quedó relegado, basta recordar las expediciones científicas patrocinadas por el gobierno español: la de Mutis en Nueva Granada, la de Ruiz y Pavón en el Perú y la de Sesé y Moziño en México, la cual costó a la nación española cerca de cuatrocientos mil pesos. Sobre el estudio de las Matemáticas, las tres provincias mencionadas llevaban una gran delantera: En 1762 el sabio Mutis abrió en Bogotá, una clase de Matemáticas y Astronomía en el colegio del Rosario. Para esta fecha ya existían en Bogotá siete colegios.

Los virreyes de Nueva Granada supieron recabar del gobierno español los recursos necesarios para plantar en Bogotá los estudios matemáticos. Messía de la Cerda, Caballero, Góngora, Ezpeleta y, por último, Mendinueta, dejaron en Nueva Granada recuerdos imperecederos de sus gobiernos liberales y progresistas. El Observatorio de Bogotá, uno de los más notables que figuran en la América del Sur, fue patrocinado por Mendinueta. Se comenzó en mayo de 1802 y se concluyó en agosto de 1803. No en vano muchos hombres de ciencia bogotanos acompañaron a Mutis y ayudaron a Humboldt. Basta leer la Historia de la literatura en Nueva Granada, por Vergara y Vergara, para comprender el adelanto que tuvieron en esta sección de América las ciencias naturales y exactas, debido en mucha parte a las luces de los profesores y escritores neogranadinos.

En el Perú, el astrónomo americano Gabriel Moreno, redactor de El Mercurio, fue un notable matemático; y prestó sus servicios a Humboldt para calcular el paso de Mercurio por el Sol. El estudio de la Cosmografía, según Paz Soldán, hubo de comenzar en Lima desde 1657, época en que fue fundado el establecimiento llamado Cosmografiato. Aún Quito llegó a tener dos universidades y muchos colegios. La célebre expedición científica de Ulloa, La Condamine y Bouguer, contribuyó en mucho a ensanchar en el Ecuador los estudios matemáticos. Y a pesar de la ignorancia en que estuvieron sumidos algunos de los pueblos del Ecuador durante la época colonial, sobresalieron en las matemáticas, astronomía y ciencias naturales, Anagoita, José Maldonado, Guerrero, Ignacio Flores, Falconi y Pedro Maldonado, quien llegó a ser miembro de la Academia de Ciencias de París y de la Real Sociedad de Londres, según Villavicencio. Por lo que concierne a México, los estudios matemáticos se enseñaron en esta colonia tanto en la Universidad como en la Escuela de Minas.

Ninguna sección del continente ha dado a la ciencia tantos varones ilustres como el antiguo imperio de los aztecas. Baste recordar los nombres de Sigüenza y Góngora, de Velásquez y Gama, de Alzate y otros más. Sigüenza figuró no sólo como matemático sino también como un hombre de letras. Su fama, como dice Castellanos, llegó hasta el ilustrísimo Luis XIV, protector de las ciencias y las artes, quien le escribió invitándole para que pasase a París, a iluminar esta nación donde florecían tantos hombres eminentes, brindándole con honores y pensiones que el modesto filósofo mexicano no aceptó, prefiriendo el título de cosmógrafo regio que se apresuró a enviarle Carlos II de España, con el fin de retenerlo. Llenas están de elogios a este sabio matemático muchas obras europeas.

Nada más rico que la bibliografía mexicana: en ella resplandecen centenares de autores que escribieron durante la colonia sobre todos los ramos del saber humano. La imprenta fue introducida en México en 1546, y a poco siguió a Lima, en 1583. Las primeras obras impresas en América fueron escritas en lenguas americanas. Esto es admirable.

Alexander Von Humboldt reconoció el trabajo de tres sujetos distinguidos del México colonial: Velásquez, Gama y Alzate, llamándolos los ilustradores de México. Los tres hicieron un sinnúmero de observaciones astronómicas, especialmente de los eclipses de los satélites de Júpiter. Alzate el menos sabio de ellos, era corresponsal de la Academia de Ciencias de París. El geómetra más señalado que ha tenido la nueva España después de la época de Sigüenza –añade Humboldt–, ha sido don Joaquín Velásquez Cárdenas y León. Todas las tareas astronómicas y geodésicas de este sabio infatigable llevan el sello de la mayor exactitud.

Humboldt calificó a la arquitectura mexicana como comparable a las más impresionantes obras europeas. En la imagen, Templo Mayor de Ciudad de México. Fuente: http://www.magforwomen.com/10-best-places-to-visit-in-mexico/

Es necesario leer a Castellanos y a los historiadores de México para conocer el mérito de los colonos mexicanos que se dedicaron al estudio de las ciencias. Es lamentable que en el estudio de la bibliografía americana no figura un solo venezolano que haya escrito sobre ciencias durante la época colonial. Cuanto se publicó en España o en América pertenece a las otras secciones del continente. Todavía más: mientras que la creación de universidades en las capitales americanas remonta a los años del siglo XVI, la de Caracas data del siglo XVIII. ¡Cuánta diferencia entre el estado floreciente de los países de que acabamos de hablar y la Venezuela intelectual del siglo décimo octavo!

No puede negarse que la ausencia de iniciativa por parte de nuestros antiguos gobernantes, hombres escasos de luces, y la falta de celo patriótico que caracterizó a nuestra sociedad desde los más remotos tiempos, fueron las causas que contribuyeron a nuestro atraso científico, más allá que nuestra propia pobreza. Un celebrado escritor de la antigua Gran Colombia, García del Río, publicó en El Repertorio Americano de octubre de 1826, una interesante “Revista del estado anterior y actual de la instrucción pública en la América antes española”. En este trabajo tan rico en datos y apreciaciones generales, puede palparse el estado de atraso y de miseria a que llegó la instrucción pública en algunas de las colonias que tuvo España en el continente americano.

Es inútil remontarse a las diversas causas que contribuyeron a sumergir a la mayoría de aquéllas en un estado de supina ignorancia cuando la misma España y casi todas las naciones de Europa adolecían durante la época colonial de igual atraso. Lo que debe sorprendernos es ver, cómo al empuje dado por la independencia de los países hispanoamericanos, continuó durante mucho tiempo el fatal sistema de enseñanza que heredamos de la colonia.

Cuando se analice con profundidad acerca del origen de los partidos políticos en Venezuela, se demostrará cómo la influencia de estos círculos sociales puede paralizar, en muchos casos, no sólo las aspiraciones naturales del individuo como la ambición individual en el camino de la instrucción, sino las mismas aspiraciones sociales, de las cuales tanto necesitan los círculos políticos y los intereses individuales en todos los países.

Retrato del barón Alexander von Humboldt a la edad de 36 años, luego del viaje de 5 años por América. Aguafuerte de Auguste Desnoyers basado en una obra de François Gerard. Colección privada, foto de Agustín Estrada. Fuente: http://www.ecos-online.de

Retrato del barón Alexander von Humboldt a la edad de 36 años, luego del viaje de 5 años por América. Aguafuerte de Auguste Desnoyers basado en una obra de François Gerard. Colección privada, foto de Agustín Estrada. Fuente: http://www.ecos-online.de

En el antiguo atraso de nuestra instrucción pública, tuvo más influencia la presión de los magnates caraqueños que figuraron siempre al lado de la primera autoridad peninsular, que la indiferencia de los gobiernos peninsulares. Si indolente fueron las autoridades españolas, criminales fueron los hombres prominentes del país que fueron más políticos que científicos, marcando el futuro del país. La presión individual absorbente llegó en Caracas, durante la época colonial, a ejercer un poder dictatorial, superior al del monarca español. Humboldt sentenció el estado de la educación en Caracas con las siguientes palabras:

“Las ciencias exactas, el diseño y la pintura no tienen aquí (en Caracas) grandes establecimientos como los que México y Santa Fe deben a la munificencia del gobierno español y al celo patriótico de los nacionales… Me ha parecido que en México y en Bogotá hay una inclinación decidida por el estudio profundo de las ciencias; en Quito y en Lima, más gusto por las letras y por todo lo que puede lisonjear una imaginación ardiente y viva; en La Habana y Caracas, mayores conocimientos de las relaciones políticas de las naciones y miras más extensas sobre el estado de las colonias y de las metrópolis”.

About David Alexander Garrido Michalczuk
David Alexander Garrido Michalczuk, es Ingeniero en Electrónica graduado en el Instituto Universitario de las Fuerzas Armadas Nacionales (IUPFAN) y Chef de Cocina Internacional, graduado de High Training Educational Institute (HTEI), obtuvo su certificado de Locución en la Universidad Central de Venezuela (UCV), además de ser certificado como Productor Nacional Independiente por el MINCI, con el número 20.007. Ha sido webmaster de varios sitios webs educativos e informativos. Actualmente es Director Ejecutivo y profesor a dedicación exclusiva de la escuela de cocina High Training Educational Institute HTEI. Fue cofundador de La Taguarita del Sabor y uno de los conductores de la 1ra Temporada del programa; actualmente es productor y conductor de la 4° temporada. Además coordina el trabajo de producción y venta del sitio web lataguaritadelsabor.com

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